martes, 2 de febrero de 2010

El País de Caramelo

Venezuela es el típico caso del niño grande que le quita los caramelos al niño chiquito y le dice: "Ahora vas a tener menos caries". El niño chiquito simplemente saca otro caramelo de la bolsa de caramelos, sin darse cuenta que poco a poco el otro se los irá quitando, mientras que la verdadera solución para el chiquillo es sacar una 45 y volarle los cesos al niño grande. Sin embargo su mamá le enseñó que eso es malo y, naturalmente, el niño chiquito se ve obligado a llorar por sus caramelos en una plaza y publicarlo en facebook. No emito juicios, solo hablo de metáforas y situaciones hipotéticas... o no.
Incitar a la violencia? Bueno, si así es como le dicen ahora a al reclamo de justicia (el VERDADERO reclamo, no el débil reclamo a través de pancartas y notas de facebook), entonces tendremos que ponerle ese nombre. "Ojo por ojo" suena un poco drástico, hasta que viene un secuestrador pagado por el gobierno y literalmente te quita el ojo.
Si para algo sirven las matemáticas, podríamos decir que darle un lepe a 10 personas equivale a recibir un golpe en la cara. Como el sistema justiciero de los niños: "tu me pegaste tres golpes; me debes una patada". Es muy simple. Ahora, ¿Que sucede si le faltas el respeto una vez a 26 millones de personas? Mínimo dos tiros en cada parte del cuerpo. Luego, ¿Qué sucede si lo haces una vez al mes por 11 años? Ay papa...
Pero regresamos a lo mismo; A llorar por los caramelos. Pero no importa, tarde o temprano el niño grande se va a su casa. El verdadero problema es lo que queda después: un niñito malcriado que se queja por sus caramelos pero no hace la tarea.

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